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Somos soñadores

Los sueños y todo lo que les rodea siempre han sido una de las incógnitas de la humanidad. ¿Para qué sirven?, ¿por qué soñamos?, ¿qué significado tienen? Durante la historia se ha buscado responder a estas preguntas entre muchas otras, pero es cierto que incluso ahora, en pleno auge de las neurociencias, somos incapaces de indicar con certeza el qué, el cómo y el por qué.

Lo que sí sabemos es que se sueña, y se sueña por algo… Soñamos para almacenar nuestros recuerdos, consolidar lo aprendido durante el día, para defendernos de los ataques de la realidad, procesar emociones dolorosas o agradables y, ante todo, para cumplir un deseo, ya sea real o simbólico (Sigmund Freud). De ahí que se diga:

“voy a cumplir un sueño” = “voy a cumplir un deseo”, ya sea real o simbólico

Así que podríamos decir que también soñamos en estado de vigilia y eso es lo que nos motiva y nos da fuerzas para poder conseguir determinados objetivos, que frecuentemente llamamos sueños.

Esto me lleva a pensar en una frase de El Principito: “Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió.” Por lo que no se debe desfallecer porque una parte del sueño no “funcione”, siempre debemos seguir la estela de nuestros deseos.

Todo esto lo podemos aplicar a las organizaciones, en todos sus niveles, porque necesitamos líderes que sueñen cómo debería ser su organización, que la imaginen y así motiven e ilusionen a su equipo con esa posible realidad. Para forjar una actitud de cambio resulta esencial que los líderes se mantengan fuertes en la consecución de ese sueño y que, a la vez, contagien el proyecto a partners, clientes y miembros de la organización. El presente y futuro es para aquellas organizaciones capaces de desarrollar servicios, soluciones y productos que sean útiles, y hay que soñar para imaginarlos.

Ahora recuerdo una idea que nos trasmitió la Catedrática Nieves Rodríguez Brisaboa, el pasado noviembre, en la entrega de diplomas a los alumnos de la Escuela Superior de Informática de la Universidad de Castilla-La Mancha. Una idea que aclaraba el objetivo final de los informáticos, que nos explicaba Nieves que no es otro que ayudar a las personas a resolver sus problemas, mejorando sus vidas y la ejecución de sus tareas diarias. Para ello el soñador debe imaginar, visualizar, analizar y describir alternativas; apasionarse por ese deseo y por hacerlo realidad.

Podemos afirmar que el ser humano es una especie capaz de soñar con realidades inexistentes, de compartirlas y trabajar en ellas conjuntamente para que esos sueños sean mañana una realidad.

PON TODO TU CORAZÓN, TODA TU MENTE Y TODA TU ALMA EN TODO LO QUE HACES, PORQUE SÓLO ASÍ LOS SUEÑOS SERÁN UNA REALIDAD.